La salud urológica en la infancia abarca el bienestar de los riñones, la vejiga, los uréteres y los genitales. Si bien muchos problemas se resuelven espontáneamente con el crecimiento, existen condiciones comunes que requieren la evaluación de un especialista: el Urólogo Pediatra.
Entender qué síntomas o condiciones son normales y cuáles son señales de alarma es clave para prevenir problemas a largo plazo, como daño renal, problemas de fertilidad o trauma psicológico.
¿Qué Trata la Urología Pediátrica?
El urólogo pediatra está capacitado para diagnosticar y tratar problemas urológicos en bebés, niños y adolescentes, centrándose en preservar la función renal, asegurar el desarrollo genital adecuado y promover la continencia urinaria.
A continuación, se presentan algunas de las afecciones más comunes que requieren esta atención especializada:
1. Fimosis y Parafimosis
La fimosis es una condición en la que el prepucio (la piel que cubre la punta del pene) no se puede retraer completamente. Es un hallazgo normal en la mayoría de los bebés y niños pequeños, y a menudo se resuelve por sí sola.
-
¿Cuándo es un Problema?
-
Infecciones Recurrentes (Balanitis): Si la acumulación de secreciones y la incapacidad de limpiar provocan infecciones frecuentes bajo el prepucio.
-
Dificultad para Orinar: Si la abertura es tan estrecha que el chorro de orina es débil o la micción es dolorosa.
-
Parafimosis (Urgencia): Ocurre cuando el prepucio es retraído y queda atrapado detrás del glande, impidiendo que regrese a su posición normal. Esto puede cortar el flujo sanguíneo y es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
-
2. Testículo No Descendido (Criptorquidia)
Normalmente, los testículos descienden desde el abdomen hasta el escroto antes del nacimiento o durante los primeros meses de vida. Cuando uno o ambos testículos no descienden, hablamos de criptorquidia.
-
¿Por Qué es Importante la Intervención?
-
Fertilidad: Los testículos necesitan estar en el escroto para mantenerse a una temperatura más baja que la corporal. La exposición prolongada a la temperatura corporal alta en el abdomen daña la capacidad de producir espermatozoides de manera efectiva.
-
Cáncer: Los testículos no descendidos tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer testicular, aunque la cirugía (orquidopexia) los coloca en una posición accesible para la detección temprana.
-
Cuándo Ver al Urólogo: Si el testículo no ha descendido a los seis meses de edad, la consulta es obligatoria, ya que la cirugía correctiva (orquidopexia) debe realizarse idealmente entre los 6 y 18 meses de vida para maximizar el potencial de fertilidad.
-
3. Infecciones del Tracto Urinario (ITU) Recurrentes
Aunque las ITU son comunes en las niñas, una infección en un niño pequeño o la recurrencia en cualquier sexo debe encender una alerta.
-
La Preocupación Urológica: Las ITU recurrentes pueden ser un signo de una anomalía subyacente que impide el vaciado completo de la vejiga o causa el Reflujo Vesicoureteral (RVU).
-
RVU: Es la condición donde la orina se devuelve de la vejiga a los riñones. Esto puede llevar bacterias a los riñones, causando infecciones graves y, con el tiempo, cicatrices renales y daño permanente.
-
4. Enuresis (Mojar la Cama)
La enuresis nocturna se considera normal hasta los 5 o 6 años de edad. Cuando persiste después de esta edad, se convierte en un problema que impacta la autoestima del niño y la dinámica familiar.
-
¿Cuándo es Necesaria la Evaluación?
-
Enuresis Primaria: El niño nunca ha estado seco de noche por un período prolongado. Esto a menudo se trata con manejo conductual y, en algunos casos, medicamentos, después de descartar otras causas.
-
Enuresis Secundaria: El niño estaba seco por un tiempo y de repente vuelve a mojar la cama. Esto requiere una evaluación para descartar causas médicas como la diabetes, una infección, o un problema de vejiga hiperactiva o disfuncional.
-
La Importancia de la Consulta Temprana
El urólogo pediatra utiliza herramientas de diagnóstico adaptadas a los niños (como la ecografía no invasiva) y ofrece tratamientos que tienen en cuenta el crecimiento y desarrollo futuro del niño.
Si como padre observas alguno de estos signos—un bulto en el escroto, dificultad para orinar, infecciones recurrentes o el testículo no está visible o palpable—, buscar la opinión de un urólogo pediatra es la mejor inversión en la salud a largo plazo de tu hijo.

