Tradicionalmente, cuando una pareja enfrentaba dificultades para concebir, la atención se centraba casi exclusivamente en la mujer. Sin embargo, hoy sabemos que en aproximadamente el 50% de los casos de infertilidad, el factor masculino es el responsable principal o un contribuyente significativo.
La fertilidad masculina es un reflejo de la salud general y del equilibrio del sistema reproductivo. El espermograma es la herramienta fundamental para evaluar este potencial y el primer paso hacia una solución efectiva.
¿Qué es un espermograma y qué analiza?
El espermograma es un análisis de laboratorio de una muestra de semen. No es una prueba definitiva de “fertilidad”, sino un indicador de la probabilidad de lograr un embarazo. Los parámetros principales que evalúa un urólogo son:
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Concentración (Conteo): La cantidad de espermatozoides por mililitro.
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Movilidad: El porcentaje de espermatozoides que se mueven correctamente (“hacia adelante”).
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Morfología: La forma de los espermatozoides. Una estructura anormal dificulta la penetración en el óvulo.
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Volumen y pH: Indicadores del funcionamiento de las glándulas accesorias (próstata y vesículas seminales).
Causas comunes de infertilidad masculina
Existen diversas razones por las cuales los resultados de un espermograma pueden verse alterados. El urólogo clasifica estas causas generalmente en tres grupos:
1. Varicocele
Es la causa reversible más común. Se trata de la dilatación de las venas del escroto (várices), lo cual eleva la temperatura de los testículos y daña la producción y calidad del esperma.
2. Factores Estilo de Vida y Ambientales
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Calor excesivo: El uso frecuente de saunas, jacuzzis o laptops sobre el regazo.
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Tabaquismo y alcohol: Aumentan el estrés oxidativo, dañando el ADN de los espermatozoides.
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Obesidad: Provoca cambios hormonales (baja testosterona) que afectan la producción espermática.
3. Obstrucciones e Infecciones
Secuelas de infecciones de transmisión sexual (ITS) o cirugías previas pueden bloquear el paso de los espermatozoides, aunque su producción sea normal.
¿Cuándo es el momento de realizar la prueba?
La recomendación médica estándar para realizar un espermograma es después de un año de relaciones sexuales frecuentes sin protección sin lograr el embarazo. Sin embargo, este tiempo se reduce a seis meses si:
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La pareja femenina tiene más de 35 años.
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El hombre tiene antecedentes de testículo no descendido (criptorquidia).
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Ha habido cirugías previas en la zona inguinal o escrotal.
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Existen antecedentes de paperas (parotiditis) sufridas después de la pubertad.
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Hay presencia de dolor o bultos en los testículos.
Opciones de Tratamiento
La infertilidad no es un diagnóstico irreversible. Según la causa encontrada, la urología ofrece diversas rutas:
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Cirugía de Varicocele: Una microcirugía sencilla para cerrar las venas dilatadas, lo que suele mejorar el conteo y la movilidad en pocos meses.
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Tratamiento Hormonal: Medicamentos para equilibrar niveles bajos de testosterona o corregir disfunciones de la hipófisis.
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Cambios en el Estilo de Vida: Suplementos antioxidantes, dieta equilibrada y control del estrés térmico.
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Técnicas de Reproducción Asistida: Si el conteo es muy bajo, se pueden extraer espermatozoides directamente del testículo para procedimientos como la ICSI (Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides).
Conclusión
El camino hacia la paternidad comienza con la información. Realizar un espermograma a tiempo no solo ahorra meses de incertidumbre a la pareja, sino que permite tratar condiciones urológicas que, además de la fertilidad, podrían afectar la salud general del hombre. La infertilidad no debe ser un tabú, sino un desafío médico con múltiples soluciones disponibles.
